Contaminantes Físicos: El ruido
El ruido es uno de los contaminantes físicos más habituales en los lugares de trabajo, si lo pensamos detenidamente, en casi todos los trabajos contamos con ruidos en nuestro entorno, que pueden ser más o menos molestos, con los que tenemos que tratar durante parte de nuestra jornada laboral, o toda, dependiendo del caso.
El ruido se define como cualquier sonido no deseado o molesto, impuesto, desagradable, incontrolado y que a menudo produce malestar e impide la comunicación.
Bien, esta es una definición de ruido que según mi punto de vista, no se adecua del todo a la realidad actual, ya que considero que no es necesario que se cumplan todas esas características para poder considerar algo como ruido. Como ejemplo voy a exponer el que fue mi caso hace unos años, y el que es actualmente el caso de mucha gente que trabaja en el sector de las tiendas de moda.
En este tipo de establecimientos es habitual tener todo el día la radio o un CD determinado de música puesto para, según los jefes, atraer a los clientes y hacer el ambiente más animado. No dudo que a algunos clientes pueda gustarles oír algunas canciones actuales mientras miran, se prueban y compran ropa, pero ellos después se van. Los trabajadores se quedan allí durante toda su jornada y creedme, por mucho que sea tu canción favorita, si la has oído veinte veces en un día, agota.
En mi caso, teníamos un Compact Disc determinado que era el que debíamos poner cada día en la tienda. Dicho CD se cambiaba cada un par o tres meses para actualizarlo un poco, pero durante ese tiempo, se escuchaba el mismo cada día, desde que abríamos la persiana hasta que la cerrábamos. En la tienda donde trabaja una amiga mía pasa lo mismo pero en este caso con una determinada emisora de radio.
Pues bien, recuerdo que el momento en que cerrábamos la tienda y podíamos apagar la música, era mi momento favorito del día, y eso que no teníamos el volumen demasiado alto, pero daba igual, no se sabe el placer que da el silencio hasta que te imponen llenarlo con algún sonido. La verdad es que a menudo lo apagábamos porque teníamos dolores de cabeza casi diarios, seguramente en parte provocados por la música, y nos daba igual que pudieran reprimirnos por eso. Nosotras eramos dependientas, nuestra tarea consistía en atender y asesorar a los clientes, no en aguantar una y otra vez la misma cancioncilla pegadiza, eso sólo nos ponía de mal humor y por tanto, disminuía la calidad de nuestro trato con los clientes.
No sé que tipo de normativa deben tener para este tipo de establecimientos, pero o las tiendas de este sector se la están saltando a la torera o es que hay que cambiar las normas porque no protegen a estos trabajadores contra ese molesto y continuo ruido impuesto por sus superiores.